El pasado jueves despedimos a nuestra querida Paquita.

Nos hemos quedado sin ella, se ha ido para siempre dejando un gran vacío en nuestros corazones. No volveremos a gozar de su «SÍ» en forma de amplia sonrisa, ni de su «NO» con apariencia de beso. Aunque la vida se le presentó en una cuna y siendo una niña permanentemente, eso sólo era su apariencia. Ella siempre estaba pendiente de todo y de todos. Cuando veía algo fuera de lo común, se hacía entender para que se corrigiera el error. Era una mujer madura e inteligente. Cuidaba de todos cuando estaba entre nosotros. Ahora seguro que seguirá cuidándonos y ya sin su cuna, pues ella volará como todos los ángeles. Es nuestro ángel de la guarda.

¡GRACIAS PAQUITA POR SER COMO ERES. Y GRACIAS POR HABER PASADO POR NUESTRA VIDAS!